El pibe necesitaba un trago, algo bien fuerte para aguantar un rato más allá arriba. Se estaba cagando de frío, pero aún le quedaba su botella de Jack Daniels Nº 7. El viento lo acariciaba violentamente y los temblores invadían continuamente su cuerpo.
Todavía no estaba seguro qué carajo hacía ahí, todos le habían dicho lo mismo: "No vas a poder, nadie puede! Quedate seguro en tu casa, pelotudo, es lo mejor que podés hacer..."
Y así llegó el ocaso, ese momento que tanto lo fascinaba desde la comodidad de su sillón; tendría que buscar refugio pronto y descansar, a lo lejos se veía una piedra que lo protegería del viento; pero como venía la mano, probablemente llovería. Se asomó prudentemente al abismo y, a pesar de la densa niebla, vislumbró a lo lejos su pueblo. ¡Cuánto daría por estar tirado en la plaza tomando un vino con la banda! Pero ya era demasiado tarde para lamentos. Tenía que seguir por ese camino sin huella que con tanta obstinación había elegido.
Se despertó con las primeras luces de la mañana. ¡Pero la puta madre que frío que hacía! Se planteó una o dos veces la posibilidad de volver a casa, pero las caras de burla de los menos amables de la plaza aparecieron de repente en su mente. Al fin y al cabo, todo el pueblo lo vio partir. Tendría que haberse ido en plena noche como había hecho el que vivía a la vuelta del Correo, nunca más se supo de él. Y por más que el viento le impedía abrir bien los ojos, no los necesitaba para ver su gris meta. Y por más que estaba cegado por esa gris meta, aún quedaba algún que otro vestigio de la obra sentimental que el Ángel Verde había intentado volcar en ese corazón hacía un tiempo atrás.
Todavía no estaba seguro qué carajo hacía ahí, todos le habían dicho lo mismo: "No vas a poder, nadie puede! Quedate seguro en tu casa, pelotudo, es lo mejor que podés hacer..."
Y así llegó el ocaso, ese momento que tanto lo fascinaba desde la comodidad de su sillón; tendría que buscar refugio pronto y descansar, a lo lejos se veía una piedra que lo protegería del viento; pero como venía la mano, probablemente llovería. Se asomó prudentemente al abismo y, a pesar de la densa niebla, vislumbró a lo lejos su pueblo. ¡Cuánto daría por estar tirado en la plaza tomando un vino con la banda! Pero ya era demasiado tarde para lamentos. Tenía que seguir por ese camino sin huella que con tanta obstinación había elegido.
Se despertó con las primeras luces de la mañana. ¡Pero la puta madre que frío que hacía! Se planteó una o dos veces la posibilidad de volver a casa, pero las caras de burla de los menos amables de la plaza aparecieron de repente en su mente. Al fin y al cabo, todo el pueblo lo vio partir. Tendría que haberse ido en plena noche como había hecho el que vivía a la vuelta del Correo, nunca más se supo de él. Y por más que el viento le impedía abrir bien los ojos, no los necesitaba para ver su gris meta. Y por más que estaba cegado por esa gris meta, aún quedaba algún que otro vestigio de la obra sentimental que el Ángel Verde había intentado volcar en ese corazón hacía un tiempo atrás.

Se asomó prudentemente al abismo y, a pesar de la densa niebla, vislumbró a lo lejos su pueblo.

3 gritos:
Que copado, lo escribiste vos? Ah y gracias, hacía como 6 meses que no escuchaba kiss *_*
Si, kiss es una de esas bandas que te vienen las ganas de escuchar en ciertos momentos, al menos en mi repertorio. Y la historia está buena, pero va a estar mejor si la seguis y terminás, cosa que yo no suelo hacer con las cosas que ""escribo""
Ah a mí me gusta la plantilla del blog, creo que debo tener algunas páginas de donde puedas sacar alguna ;)
Y en cuanto al comentario en mi blog, primero para nada es una molestia la presencia de tu persona en el blog, es más, me complace (:
Segundo acá en Rosario también hace muchísimo calor y el único "balneario" que hay es un asco.
Y tercero (para hacerla bien larga) creo que todos esperamos a Attaque pero capáz nos están curreando y no se sabe cuando salen de gira (?)
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